Escultura a tamaño natural de un Caballero de San Juan arrodillado, en nogal sin policromar y vestido con armadura. Descansa la rodilla derecha en una almohada rematada en cuatro borlas y mantiene avanzada la pierna izquierda, en la que apoya la mano izquierda implorante mientras dobla la derecha sobre el pecho -en el que luce la cruz de la Orden de Malta- de manera penitencial. La cabeza destaca por su expresiva naturalidad y el realismo del rostro, el pelo, las arrugas de la frente, las mejillas, la nariz o la cuidada barba. La delicada ejecución continua en los plisados de la gorguera y en los detalles de la armadura: bolsillo, espaldar, brazales, launas, etc., con su lógica rigidez y bruñido. Con el mismo cuidado se tallan las manoplas, el calzado con las espuelas, las hebillas y correas de unión y las presillas de cuero de las que pende la vaina de la espada o la cota de malla. La estatua está construida con varias piezas bien ensambladas y unidas por fuertes clavos de hierro.
Posible retrato de Fray Fernando Manuel de Ludueña, que el Prof. Gutiérrez Pastor en su documentado estudio “Sobre Francisco de Moure y el retablo de Santa María de Beade (Orense): Una estatua de caballero de Malta semiarrodillado”, identifica como el publicado por Chamoso Lamas en Escultura funeraria en Galicia. En él, atendiendo a su procedencia y rasgos estilísticos, atribuye la autoría de esta obra a Francisco de Moure quien en el inicio del siglo XVII trabaja para la iglesia de Beade en la realización de un retablo previamente concertado con el Comendador de Beade, Fernando Manuel de Ludueña, como testimonia el protocolo de Pedro de Lemos de 1608. En la atribución coincide Dolores Villa Jato, quien la considera obra indiscutible de Moure y dentro de lo más logrado de la producción de este escultor orensano que forjó el tránsito del manierismo al barroco.
Más información en la Pieza del mes de octubre de 1999