Fotografía de Fernando del Río que nos presenta esta torre medieval, vecina durante siglos de la desaparecida Ponte Liñares, erguida majestuosa en el paisaje limiano.
Formaba parte, junto a las torres de Sandiás y Pena, del baluarte defensivo de la nobleza para controlar el territorio y sus recursos. Firmes fortificaciones que rodeaban la Lagoa de Antela, vigilantes altivas de la Vía Nova Antoniana, del Camino de Peregrinación a Santiago y de los caminos naturales que iban hacia Allariz, a la Limia Baixa o al Valle de Monterrei discurriendo al lado de los ríos, fecundadores a su paso de los hermosos y ricos valles.