Arqueología en monodosis: “Gallaecia, El Reino Suevo y Galicia” por Francisco Javier Pérez Rodríguez y “Presencia Visigoda en el Arzobispado Bracarense, el ejemplo del Alto Támega” por Víctor Rodríguez Muñiz

Arqueología en monodosis: “Gallaecia, El Reino Suevo y Galicia” por Francisco Javier Pérez Rodríguez y “Presencia Visigoda en el Arzobispado Bracarense, el ejemplo del Alto Támega” por Víctor Rodríguez Muñiz

Las conferencias “Gallaecia, el Reino Suevo y Galicia”, impartida por Francisco Pérez Rodríguez, y “Presencia visigoda en el Obispado Bracarense: el ejemplo del Alto Támega”, a cargo de Víctor Rodríguez Muñiz, ofrecieron una visión complementaria sobre la transición del mundo romano a la plena Edad Media en el noroeste peninsular, centrándose en la evolución política, territorial y material de la antigua Gallaecia.

En estas conferencias se explicó cómo, tras la entrada de suevos y visigodos en Hispania en el 409, los primeros acabaron estableciendo un reino en Gallaecia, inicialmente con gran extensión territorial y capital en Mérida. Tras enfrentamientos con los visigodos, este primer reino fue derrotado cerca de Astorga, dando paso a un periodo oscuro hasta la reconfiguración del llamado segundo reino suevo, ya con capital en Braga y una estructura eclesiástica más definida. Se destacó la importancia del eje Braga–Miño como núcleo de poder y el crecimiento de ciudades como Ourense, así como la necesidad de no confundir este reino con el posterior Reino de Galicia medieval.

Por otro lado, se abordó la mal conocida presencia visigoda en el territorio, caracterizada por escasas evidencias materiales y una fuerte continuidad con el mundo tardorromano. Se analizó el caso del Alto Támega como ejemplo de ocupación sobre espacios previamente romanizados. También se planteó la posible continuidad de actividades económicas como la minería y la existencia de indicios culturales en la toponimia. Finalmente, se subrayó la necesidad de reinterpretar algunos contextos arqueológicos para comprender mejor este periodo, señalando que las dinámicas políticas y territoriales de los siglos VI y VII influyeron en configuraciones posteriores, incluso hasta el siglo XII.