Se trata de una estela funeraria casi troncocónica, ligeramente antropomorfa, carácter acentuado por la decoración. Está elaborada con una piedra granítica de gran volumen -160 x 84 x 46 cms- labrada en todo su perímetro, con una sección ovoide más amplia en la parte basal para facilitar su verticalidad. En la parte frontal presenta una gran inscripción con grandes letras en cuatro líneas: LATRON/ VS CELT/ IATI. F/ H. S: E. La lectura e interpretación parecen claras: Latronus, Celtiati. F(ilius) H(ic) S(itus) E(st), es decir: Aquí yace Ladrón, hijo de Celtiato. En la parte superior, justo por encima de la inscripción, marcado por un resalte y destacado del cuerpo, presenta un pequeño rostro humano con rasgos fisionómicos sumarios, limitados a líneas incisas y en el que también aparecen señaladas las orejas.
La pieza procede del Muíño de San Pedro, en Oimbra, al pie del monte Ladairo y en las cercanías del río Támega, en una zona muy romanizada y de numerosos hallazgos como es el Valle de Verín- Chaves. La cronología de la pieza, teniendo en cuenta tanto la tosca expresión plástica como las fórmulas epigráficas de filiación, enterramiento y onomástica, nos sitúan entre mediados y finales del siglo I d. C. El nombre de Latro o Ladronus es frecuente en Gallaecia en los primeros momentos de la romanización, así como la referencia céltica del nombre del padre. En cualquier caso, no se puede descartar completamente que sea una pieza reutilizada de una cronología muy anterior -Edad del Bronce- en relación con las estelas menhir de las que hay, no lejos del lugar de aparición, varios ejemplos: Vilar de Santos, Chaves, Faiões o la de O Tameirón con un motivo de estola en la espalda semejante a la de Latronus, lo que refuerza su carácter fálico.
Más información en la Pieza del mes de enero de 2002